martes, 4 de julio de 2017

Los pintores no se aguantan las ganas y lo hacen en la oficina.



Esto ocurre más veces de las que nos imaginamos. Cuando el jefe se va los empleados se quedan a solas es cuando consideran que es el mejor momento para echar un polvazo. Ya no es porque no tengan otro lugar donde ir, es simplemente que les pone calientes pensar en tener sexo en un lugar donde habitualmente sería imposible debido a que trabajan allí y serían vistos y tal vez despedidos.

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